Si hay amor, que sea.

No buscaré la meta ni el ombligo,

ni me hincaré frente a ninguna panacea.

Si hay amor, que sea.

No cerraré la puerta al repentino,

ni diré que no lo he visto aunque lo vea.

Pero que conste, amiga mía;

que conste que ya he sido

y no quiero dar pelea.

Se sepa que ante el agua de la fuente

junté las manos y bebí a boca llena.

Que tuve hacedora, mentor y compañera.

Ahora, ¿qué dices?

¿que es tiempo de esperar

por primavera?

Ya no conjugo futuros imperfectos

ni verbos potenciales

ni acuño ningún sueño.

No estoy muerto: respiro

cambio la piel, transpiro.

Pero no me pidas que vuelva a ser de nuevo.

Estoy donde estoy y no me quejo

acaso supe siempre mi destino:

acaso siempre fui un pasajero.

Es rara esta parte del camino:

siento, presiento, que aunque ande

no llegaré temprano ni más tarde.